Inteligencia artificial en educación: debemos cambiar las preguntas
Actualizado: 28 ago
Matías tiene diez años y cursa quinto básico. Su experiencia nos ayuda a pensar cómo la inteligencia artificial en educación está cambiando lo que significa aprender.
Como muchos estudiantes, escucha al profesor, toma apuntes, completa guías y estudia para pruebas que miden cuánto recuerda. Para sus trabajos busca información, prepara una presentación y la expone frente al curso.
Matías terminará cuarto medio alrededor de 2033. Para entonces, trabajar con inteligencia artificial será algo cotidiano. Por eso, la pregunta ya no es si la utilizará, sino:
¿Qué deberá aprender cuando obtener una respuesta deje de ser la parte difícil?

La IA ya no solo responde
La transformación avanza rápido. Herramientas como Claude Cowork y ChatGPT Work ya no se limitan a contestar una pregunta: pueden recibir un objetivo, consultar archivos, organizar varios pasos y producir un informe, una presentación o una planilla terminada.
Esta evolución cambia una habilidad esencial. En el futuro no bastará con escribir un buen prompt. Los estudiantes deberán saber definir un propósito, entregar contexto, revisar fuentes, detectar errores, corregir el proceso y decidir si el resultado es confiable.
Otros sistemas educativos ya están reaccionando. Estonia impulsa el uso de IA junto con formación docente. Singapur utiliza herramientas que adaptan ejercicios y retroalimentación al progreso del estudiante. Australia combina instancias sin asistencia con otras que evalúan el uso crítico y responsable de la IA.
La tendencia es clara: la IA puede ejecutar más tareas, pero el juicio pedagógico sigue siendo humano.
El desafío está en la evaluación
Supongamos que Matías recibe esta tarea:
“Define el cambio climático, señala sus causas y describe tres consecuencias”.
Una IA puede responderla en segundos. El texto podría ser excelente, pero no demostraría que Matías comprendió.
Podríamos cambiar la pregunta:
“Investiga una consecuencia del cambio climático visible en tu región. Pide apoyo a una IA, comprueba la información con otras fuentes, identifica un posible error y propón una acción para tu comunidad. Explica qué decisiones tomaste y por qué”.
Ahora Matías debe investigar, comparar, verificar y decidir. Puede utilizar la IA, pero no delegarle todo el pensamiento.
Saber preguntar también requiere saber
Esto no significa dejar de enseñar conocimientos. Sin conocimientos previos, Matías no podrá reconocer una respuesta falsa ni formular una buena pregunta.
Tampoco significa eliminar todas las pruebas. Necesitamos comprobar lo que cada estudiante puede hacer por sí mismo y, al mismo tiempo, enseñarle a trabajar con las herramientas que encontrará fuera del colegio.
La transformación puede comenzar cambiando las preguntas:
¿Cómo llegaste a esa conclusión?
¿Qué parte de la respuesta no te convence?
¿Qué fuentes utilizaste para comprobarla?
¿Qué corregiste durante el proceso?
¿Qué decisión fue realmente tuya?
En un mundo donde la IA puede producir respuestas y ejecutar tareas, la labor del profesor será aún más importante: enseñar a comprender, cuestionar, verificar y tomar buenas decisiones.
Matías no necesita solamente una escuela con más tecnología. Necesita una escuela que le enseñe a pensar y dirigir estas herramientas en un mundo que ya cambió.
Edunumik y la inteligencia artificial en educación
En Edunumik ayudamos a instituciones y profesores a incorporar tecnología con sentido pedagógico, poniendo la formación docente y el aprendizaje en el centro.



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